Las mismas respuestas que damos en una llamada: cortas, sin rodeos y también las incómodas. Si después de leer esto te queda una duda, es justo la que vale la pena traer a la sesión.
Diecisiete entregables, cada uno con alcance fijo y volumen contado. Siete son la base que lleva todo cliente: tu CRM automatizado, la inteligencia artificial que contesta por WhatsApp, las campañas de Facebook e Instagram, el análisis semanal profundo, las mejoras continuas, tu portal y el asistente que responde de tus números.
Los otros ocho son los módulos: agente de voz con IA, parrilla mensual de 13 posts, videos y UGC, sitio web, identidad de marca completa, plantillas de WhatsApp, prospección B2B y la mesa de crecimiento. A eso se suman dos piezas más recientes: la Escuela de Ventas para tu equipo comercial y el cotizador dentro de tu portal.
Porque las piezas sueltas no producen citas. Las campañas sin CRM pierden leads, el CRM sin quién conteste se llena de gente fría, y contestar sin reportes te deja a ciegas. El sistema funciona completo o no funciona.
Cuatro cosas, y están por escrito desde antes de que las pidas:
La regla que gobierna el menú es simple: si un servicio no puede describirse con un entregable fijo, no entra. Preferimos un catálogo corto que cumple a uno largo que promete.
Todavía no. Operamos Facebook e Instagram de punta a punta y ahí sabemos lo que hacemos. Una plataforma nueva entra al catálogo cuando tenemos el proceso verificado con un cliente real, no cuando se pone de moda.
Se pide y se hace: no hay tope de cantidad. Lo que ordenamos no es cuánto pides, sino cuánto corre a la vez. Tus pedidos entran a tu fila y se trabaja una pieza a la vez, con tres días hábiles por pieza.
Cuando la pelota está en tu cancha —un storyboard por aprobar, materiales por entregar— el reloj se detiene, y se reanuda solo a las 72 horas hábiles de silencio para que la fila nunca se atore. Todo eso lo ves corriendo en tu portal: tu posición, el reloj y a quién le toca mover.
La parrilla mensual, los reportes y las campañas en curso no consumen turno. Eso no es un pedido: es el sistema corriendo.
Un solo paquete, una sola mensualidad, todo incluido. La cifra exacta se comparte en la sesión, con el alcance completo de frente — un número suelto, sin saber qué lleva adentro, no le sirve a nadie.
Lo que sí puedes revisar hoy, pieza por pieza y con las fuentes a la vista, es lo que cuesta armar esto mismo por separado. Esa comparación es el argumento; el precio es la consecuencia.
No. No cobramos arranque. El montaje completo —tu CRM con sus pipelines y automatizaciones, el bot de WhatsApp, el seguimiento de conversiones, tu sitio de hasta 15 páginas, tu brand book y las campañas al aire— va dentro de la mensualidad.
En el mercado ese arranque es un pago único de entre $12,741 y $141,355 (lo desglosamos en cuánto cuesta), y es la parte más grande de lo que va incluido. La única barrera de entrada es que el primer mes se paga al firmar. Cómo se instala.
Porque un descuento es decirle a quien no negoció que pagó de más. La regla interna es textual: no bajamos el precio, bajamos el plan. Si el presupuesto no alcanza, la conversación es sobre el alcance, nunca sobre la tarifa.
Todos pagan lo mismo por el mismo plan. Es menos simpático en la negociación y es lo que hace que el servicio sea el mismo para todos tres meses después.
Porque sin presupuesto suficiente el sistema no tiene de dónde sacar prospectos, y al final la culpa se la lleva el sistema. Para operar pedimos al menos $10,000 al mes de pauta. Para que aplique la garantía de citas, al menos $20,000 al mes.
Debajo de ese piso preferimos no aceptar la cuenta, aunque pague. Las condiciones de la garantía.
No, y conviene subrayarlo: la pauta nunca pasa por nosotros. Se cobra directo en tu cuenta publicitaria, es tu dinero y tú ves cada peso en qué se fue. Nosotros cobramos la mensualidad del sistema y nada más.
Poco, y con tarifa fija escrita en tu contrato desde el día uno: los minutos de voz que pasen del volumen mensual incluido, una ronda extra de revisión sobre una pieza ya aprobada, una corrida adicional de prospección B2B en el mismo trimestre, y una segunda marca o plaza que necesite identidad propia.
Los excedentes se facturan solos, sin negociación caso por caso. Nadie se enoja por un cobro que ya conocía.
Porque instalar el sistema toma las primeras semanas y las campañas necesitan datos para afinarse. En menos de tres meses no podríamos mostrarte resultados reales, y no queremos vender expectativas que no se cumplen. Tres meses es el mínimo estándar; el de tu contrato queda escrito antes de que firmes.
Cumplido el mínimo de tu contrato, el servicio corre mes a mes y cualquiera de los dos puede terminarlo avisando por escrito con 15 días naturales. No hay penalización por salir. El mes que ya pagaste se trabaja completo hasta su cierre y no se reembolsa: hasta ese día el sistema sigue operando igual.
Tuyos. Está escrito en el contrato como offboarding limpio: te llevas tu cuenta de CRM, tus datos —contactos, conversaciones, historial del embudo— y tus creatividades.
No retenemos cuentas ni archivos para obligar a nadie a quedarse. Un proveedor que necesita amarrarte con tus propios datos ya te dijo todo lo que tenías que saber de él.
Garantizamos citas presentadas, no ventas. Con pauta de al menos $20,000 al mes se compromete por contrato un número de citas presentadas en el periodo; si no se cumple, no pagas el mes siguiente hasta que se cumplan.
Una cita presentada es un prospecto que agendó en el calendario y llegó —presencial, videollamada o llamada, según tu negocio—. Los no-shows y las citas canceladas no cuentan. La contraparte es que tu equipo mueva las etapas en el CRM: sin registro no hay medición, y sin medición la garantía queda suspendida ese periodo.
Garantizamos lo que el sistema controla, que es llevar al prospecto de cero a sentado frente a ti. Cerrar lo cierra tu gente. Cómo funciona la garantía.
El primer mes al firmar, y de ahí en adelante por mensualidad anticipada con cobro recurrente. Sin cargo de arranque y sin cobros escondidos: la pauta la pones tú en tu propia cuenta publicitaria.
Doce días naturales desde la firma. No prometemos "inmediato" a propósito: esos doce días absorben lo que depende de terceros —la verificación de tu número de WhatsApp, la revisión de plantillas, los DNS, el aprendizaje inicial de las campañas— y todos esos trámites se arrancan el día uno para que corran en paralelo, no al final.
Cuatro cosas, y ninguna te toma más de una tarde:
El portal muestra en todo momento a quién le toca mover. Los días que tú tardes en entregar no cuentan contra nuestros doce, y lo decimos así desde el principio para que al final no haya discusión.
Diagnóstico, instalación y campañas al aire. Desde el primer día tienes acceso a tu portal para ver el avance: qué se hizo, qué sigue y qué necesitamos de ti.
Es un agente de voz con inteligencia artificial: llama, califica y confirma citas, las veces que haga falta y a cualquier hora. Tu equipo humano hace lo que ninguna máquina debería hacer: cerrar la venta.
Y hay una razón de fondo para que sea IA y no un cuarto de telemarketing: contesta en segundos a la hora que entre el prospecto, insiste con el que no contestó sin cansarse ni desanimarse, no tiene días malos, y deja registro escrito de cada intento. Lo que un equipo de llamadas hace bien dos semanas, esto lo hace igual el mes nueve.
Si le preguntas si es una inteligencia artificial, lo dice. No es un truco. Pruébala tú ahora.
En tu portal, y solo ahí. Las aprobaciones por WhatsApp, audio o junta no cuentan — suena rígido y es exactamente lo que evita el "yo nunca dije eso" tres semanas después.
Cada entregable abre su propia ventana de revisión cuando se te presenta: 72 horas hábiles por ronda, y si no contestas se toma como aprobado para que la producción no se atore esperándote. Los errores factuales se corrigen gratis siempre; los cambios de gusto sobre algo ya aprobado se vuelven a formar en la fila.
Una mesa de crecimiento al mes: 45 minutos donde llegamos con el análisis del periodo y un plan concreto, con la agenda ya puesta por nosotros. Es el único formato de junta incluido, y es a propósito: lo que pasaría en las otras juntas ya está escrito en tu portal, para leerlo cuando tú quieras.
No. Se entregan solos: un semáforo diario contra tus objetivos y un análisis semanal profundo que compara semana contra semana y cruza las campañas con tu CRM. Incluye algo que casi nadie te va a querer medir: la auditoría de cómo está atendiendo tu propio equipo comercial —velocidad de respuesta, seguimiento a lo largo de los días, desempeño por asesor—.
Además tu portal está disponible a cualquier hora y tiene un asistente al que le puedes escribir "¿cómo van mis campañas?" y te contesta con tus datos reales. Así se ve la plataforma.
Para negocios de una sola persona o con clientes de ticket bajo. A ese tamaño la inversión no se paga sola, y preferimos decírtelo antes de que la hagas.
Tampoco es para venta por impulso —retail, restaurantes, ecommerce de volumen—, ni para quien no puede sostener la pauta mínima tres meses, ni para quien quiere aprobar todo por WhatsApp y a su propio ritmo. Decir no a esas cuentas es lo que nos deja atender bien a las que sí.
Con preguntas de dato, no de opinión:
La prueba corta: si el sistema te produjera una sola venta al mes, ¿ganarías dinero? Si la respuesta es no, te lo decimos en la sesión y no te cotizamos.
Entonces no somos tu proveedor, y no es falsa modestia. No vendemos presencia, likes ni seguidores: vendemos citas en el calendario de tu vendedor.
La parrilla mensual existe dentro del sistema porque tu marca tiene que verse viva cuando alguien te busca después de ver un anuncio. Es una pieza del sistema, no el producto.
Eso es desarrollo de software y no lo hacemos. Tu sitio puede llegar a quince páginas, con las landings que el sistema necesite y un cotizador configurado con tu catálogo si tu venta lo pide — pero sobre nuestra base, no construido desde cero.
El proveedor que te dice sí a todo es el que te entrega tarde. Preferimos ser el que te dijo que no y cumplió.
Porque casi siempre lo que falla no son los anuncios: es lo que pasa después. El prospecto que escribió de noche y nadie contestó, el seguimiento que se murió al primer "lo voy a pensar", el reporte de fin de mes que ya no sirve para decidir nada. Eso no se arregla cambiando de agencia de anuncios.
Aquí el sistema completo es nuestro: campaña, respuesta inmediata, llamadas, seguimiento, anti no-show y la medición de todo. Y lo ves en vivo en tu portal, así que no tienes que creernos.
Las que faltan se contestan en una sesión, con tu caso sobre la mesa: ves el sistema por dentro y te decimos qué esperar en tu giro. Si no eres para nosotros, también te lo decimos ahí.