Nos comprometemos por contrato a un número de citas presentadas por periodo. Si no las entregamos, no pagas la siguiente mensualidad hasta que se completen.
Las condiciones están aquí, completas. No hay letras chicas.
Tres párrafos, los mismos que están en tu contrato.
Nos comprometemos a una cantidad de citas presentadas por periodo. Se calcula sobre tu presupuesto de pauta y queda asentada en el anexo del contrato desde la firma, no en una conversación.
Si no cumplimos el periodo, no pagas la siguiente mensualidad hasta que las citas faltantes se completen. Ese es el único remedio de la garantía: te entregamos lo que falta, seguimos trabajando y no te cobramos de nuevo mientras.
No garantizamos ventas, facturación ni volumen de prospectos. Cerrar es tu trabajo y no lo controlamos. Preferimos prometer menos y cumplirlo.
Una garantía sin definición es un adorno. Esta es la definición que va en el contrato, palabra por palabra en lo que importa.
Nos medimos por la junta que de verdad sucedió. Es la vara más dura que podíamos elegir.
Ninguna garantía aplica siempre. Estas son las condiciones completas, en la misma página donde te la ofrecemos.
La pauta no es nuestro honorario: la pagas directo a la plataforma publicitaria con tu propio método de pago. Con menos de $10,000 al mes no tomamos la cuenta. Entre $10,000 y $20,000 operamos, pero sin garantía. Si la pauta baja del mínimo comprometido, te lo avisamos por escrito y los resultados dejan de ser exigibles.
La garantía viaja con el plan completo. No aplica en la modalidad promocional de cupo limitado, cuyo alcance es menor; si la tomaste y la quieres, se migra al plan completo con un convenio. Qué modalidad te toca se ve en la sesión.
Tu asesor mueve la etapa cuando la cita sucede. Es un clic y es la única forma de medir. Sin registro no hay medición, y ese periodo la garantía queda suspendida. Lo decimos antes de firmar, no después de incumplir.
Te obligas a tener al menos una persona asignada a los prospectos que el sistema genere. Llenar una agenda que nadie atiende no sirve, y es la forma más común de romper una garantía por accidente.
Porque una garantía de resultado necesita tiempo medible, y porque no queremos venderte expectativas que no se cumplen.
El sistema queda operando en 12 días naturales desde la firma. Ese tramo es montaje: CRM, la IA que contesta, el agente de voz, tus campañas al aire.
Las campañas necesitan datos reales para afinarse. Juzgarlas en tres semanas es juzgarlas antes de que existan.
La garantía se mide por periodo, con citas que de verdad sucedieron. En menos de tres meses no hay nada honesto que medir.
La escalera de arranque, cuando aplica, obliga a seis meses con las fechas de cada escalón firmadas desde el día uno.
De que alguien levanta la mano a que se siente contigo, el camino completo lo operamos nosotros: las campañas, la IA que contesta en segundos, el agente de voz que llama e insiste, los recordatorios para que la cita no se caiga. No hay un proveedor intermedio al que culpar.
Por eso podemos firmar la cita y no la venta. Garantizamos justo el tramo que controlamos, y lo decimos así en el contrato.
Si el sistema no produce, el costo lo absorbemos nosotros trabajando un mes que no nos pagas. No es una devolución ni un gesto de marketing: es seguir entregando hasta cumplir.
Es también la razón por la que el filtro de entrada es duro. Solo se puede garantizar un resultado en cuentas donde el sistema de verdad funciona.
Y preferimos decírtelo antes de que inviertas, no después. La prueba es simple: si el sistema te produjera una sola venta al mes, ¿ganarías dinero? Si la respuesta es no, ninguna garantía lo arregla.
Tampoco es para quien trabaja solo, para quien no puede sostener la pauta mínima tres meses, ni para quien busca seguidores. Decir no a esas cuentas es lo que nos permite firmar una garantía en las que sí.
El alcance, la modalidad y el precio se comparten en la sesión, con las condiciones de la garantía de frente.