La llamada que nadie escuchó
Se perdió la venta y la única versión de lo que pasó es la del vendedor, contada de memoria. No hay nada que corregir porque no hay nada que ver.
Cada llamada de venta de tu equipo se graba y se califica contra una rúbrica de ocho dimensiones. Tu vendedor ve su marcador y su tendencia. Tú ves a todo el equipo.
INCLUIDA EN EL SISTEMA · OPERANDO DESDE SEPTIEMBRE DE 2026
Las campañas, la IA que contesta y el agente de voz te dejan al prospecto sentado enfrente. Lo que pasa en los siguientes veinte minutos decide si cobras o no. Ahí casi nadie se mete.
Se perdió la venta y la única versión de lo que pasó es la del vendedor, contada de memoria. No hay nada que corregir porque no hay nada que ver.
Cada uno dice un precio distinto, promete algo distinto y filtra distinto. La empresa tiene método en la cabeza del dueño, no instalado en el equipo.
Un sistema que agenda y no entrena deja el último metro al azar.
Cada reunión de venta de tu equipo queda registrada con su audio y su transcripción. Nada se califica de oídas.
Ocho dimensiones, cada una de 0 a 10. Cada calificación va amarrada al minuto exacto de la llamada y a la frase textual que la sostiene, para que no se discuta la opinión: se escucha el momento.
Ningún análisis llega solo al vendedor. Lo revisa y lo autoriza una persona de Proton antes de publicarse.
Su marcador de 0 a 100, su tendencia llamada tras llamada y un máximo de tres puntos de coaching. Tres cosas que sí se pueden corregir esta semana, no una lista de quince.
Seis vienen del oficio de vender. Dos vienen de tu empresa: de tu manual, tu oferta y tus criterios para decir no.
Quién dirigió la llamada, con qué encuadre y con permiso de quién.
Si el prospecto puso en números su problema y la distancia entre dónde está y dónde quiere estar. O si solo se le presentó el producto.
Si el vendedor le enseñó algo que le cambió la forma de ver su problema, en vez de repetir el folleto.
Si siguió el método de tu empresa: la oferta autorizada, el precio y las condiciones que tú definiste. Punto por punto, se cumplió o no.
Si trabajó la objeción y sostuvo el precio, o si cedió para no incomodar.
Si descalificó sin miedo a quien no cumple tus criterios. Decir no a tiempo también es vender.
Si pidió la decisión de frente y quedó un compromiso con fecha en el calendario.
Cuánto habló, cuánto escuchó, cuántas preguntas hizo y dónde se fue en monólogo.
Junto al marcador se reportan oficio (saber vender) y apego (seguir tu método). Separados a propósito: un vendedor puede mejorar en oficio mientras el apego cae por razones que no dependen de él.
“Tu gente sabe vender; lo que no tiene es tu método instalado.”
El análisis se arma con inteligencia artificial, sí. Pero no se le entrega a tu vendedor hasta que una persona de Proton lo revisa y lo autoriza. No es un juez automático calificando a tu equipo: es coaching revisado antes de publicarse.
Una frase fuera de contexto o un audio cortado se corrigen en la revisión, no en una discusión con tu vendedor.
Ve su marcador, su evidencia y su coaching. La calificación no se negocia en la plataforma.
Marcador por vendedor y tendencia de cada uno. Quién va subiendo y quién necesita una sesión contigo esta semana.
Lo construimos contigo en el arranque y queda publicado en tu Portal, donde tu equipo lo consulta. Las dos dimensiones de apego salen de ahí: si cambias el manual, cambia lo que se califica.
Qué se puede ofrecer, a qué precio y con qué condiciones. Lo que no está autorizado, no se promete en una llamada.
Cómo se abre, qué se pregunta y en qué orden. El mismo para el vendedor de diez años y para el que entró el lunes.
Las cinco que te dicen siempre, con la respuesta que tú apruebas. Deja de improvisarse cada quien a su manera.
A quién sí y a quién no. Con criterios escritos, descalificar deja de sentirse como perder una oportunidad.
Y cuando entra alguien nuevo al equipo, no empieza de cero: empieza con tu método escrito y con un marcador que le dice en qué va mejorando.
La Escuela opera desde septiembre de 2026 calificando las llamadas de venta de Proton. Primero nos la aplicamos a nosotros; después la abrimos a los clientes.
Hoy va incluida en El Sistema, sin cobro aparte. Como todo lo demás: una mensualidad, todo adentro.